Una historia cada día, un cuento cada semana
   Alhaurín de la Torre, Málaga, Andalucía,   domingo 7 de septiembre de 2003

EL ASESINO

Werner Deichmann Juan wdeichmann@yahoo.co.uk

JEFATURA SUPERIOR DE POLICIA
CUERPO DE INVESTIGACION CRIMINAL
Brigada 503 de la comisaria de Sto. Espiritu (Valencia)

Informe del caso 247/35

NOMBRE DEL SOSPECHOSO: Evaristo Gonzalez Reverte
EDAD: 19 aos
SEXO: Varon
ESTATURA: 1´67m.
COMPLEXION: Delgada
COLOR DE OJOS: Marron
COLOR DE PELO Y FORMA: Castao, corto.
ESTADO CIVIL: Soltero.

El sujeto, un joven huerfano de madre y de padre desconocido, con domicilio en la calle Corretjeria n°23 pta. 22, cuyos medios de supervivencia procedian de la herencia de su madre, fallecida tres anos antes, herencia administrada hasta hacia un ao por un albacea testamentario, presento, durante el interrogatorio, una actitud reacia a responder las cuestiones que le eran formuladas, teniendo, en ocasiones, que ser estas repetidas insistentemente, con el fin de obtener contestacion. A fin de esclarecer los motivos y “modus operandi” del crimen cometido por el sospechoso, anadimos a este informe dos apendices:
Apendice A: descripcion del lugar de los hechos por el juez Ferragut y dos peritos forenses.
Apendice B: peritaje psiquiatrico.

INTERROGATORIO

PREGUNTA: ¿ Cuál ea su relacion con la victima?
RESPUESTA: Eramos amigos, ibamos a la misma clase en el instituto desde el primer ano, aunque ya nos conociamos del colegio. En el instituto se convirtio en mi mejor amigo.
PREGUNTA: ¿ Compartia su amigo su aficion por lo macabro y lo siniestro?
RESPUESTA: Como a mi, Las películas de terror, vestir siempre de negro, el Hard Core y esas cosas.
PREGUNTA: ¿Fue la víctima a verle la tarde del 23 de Septiembre de 1999, a partir de las 16 horas?
RESPUESTA: Si, vino a mi casa.
PREGUNTA: ¿Y, cuál era el motivo de su visita?
RESPUESTA: Venía a que le enseara mi colección de objetos sombrios.
PREGUNTA: Puede usted describir esa colección.
RESPUESTA: - Silencio –
Ante esta cuestión, el sospechoso presentó clara resistencia a responder, ante lo cual se le hubo de increpar e insistir para que se atuviera a razones.
RESPUESTA: Se trata, bueno, son unas cosas que he recogido por ahí, como navajas que han sido usadas en algún atraco, un palo roto con manchas de sangre que un compaero de clase usó para defenderse en una pelea, fotografías de accidentes y un feto deforme en un bote de formol.
PREGUNTA: ¿Estaba la víctima al corriente de semejante colección antes de que usted se la mostrara?
RESPUESTA: Se lo conté esa misma maana, así por encima, mientras lanzábamos piedras a las palomas del parque. Un entretenimiento inocente, no se crea, no eran piedras grandes, solo gravilla.
PREGUNTA: ¿Cual fue la reacción de su amigo ante la descrippción de su hobby?
RESPUESTA: Se quedó alucinado, en seguida quiso saber más y se empeó en ver la colección, a mi me pareció perfecto porque nadie la había visto antes y, si le gustaba, incluso podríamos haber seguido ampliándola juntos, fué una putada que reaccionase como lo hizo.
PREGUNTA: ¿Quiere decir que su a su amigo le produjo una impresión de horror o disgusto?
El sospechoso vuelve, en este punto, a presentar una actitud contraria a responder, se encierra en si mismo obcecadamente, estirándose los dedos de las manos y retorciéndolos. Finalmente domina sus nervios y prosigue.
RESPUESTA: Al principio si le gustaban. Empezé enseándole los artículos y fotos de periódicos, se sorprendió de la cantidad que tenía guardada. Vi que iba poniéndose serio, pero no quise pensar que era como los demás, que el rollo siniestro solo lo llevaba para destacar. Cuando le enseé el feto se quedó de piedra, cogió el bote con sus manos y empezó a mirarlo dandole vueltas. De pronto se puso a gritarme que yo no era normal, que estaba loco y cosas así.
PREGUNTA: ¿Cómo reaccionó usted cuando el le dijo eso?
RESPUESTA: Pensé que se lo contaría a todo el mundo. Yo se como es la gente, si lo hacía acabarían encerrándome en un manicomio o algo así. Ni siquiera me lo pensé. (En este punto, el sospechoso se encuentra en un estado de nervios que hace imposible seguir el interrogatorio por una media hora).
Simplemente, arranqué una cuerda de tender la ropa del cuarto de bao, me acerqué por detras, se la enrollé al cuello y apreté todo lo que pude.
PREGUNTA: ¿Se llegó a dar usted cuenta de que, dada la delgadez de la cuerda, lo que estaba usted haciendo era cortarle el cuello?.
RESPUESTA: Supongo que se me fué la olla (me volví loco), seguí apretando hasta que me quedé sin fuerzas, luego todo estaba hecho un asco, había llenado la habitación de sangre, me costó mucho de limpiar.
PREGUNTA: ¿Por qué razón decidió usted conservar el cuerpo de su amigo en la baera, sumergido en formol.
RESPUESTA: - Silencio –
La pregunta es repetida varias veces.
Era el más sombrío de los objetos que había tenido núnca y lo había hecho yo.
PREGUNTA: ¿Quiere usted decir que su amigo entró a formar parte de la colección?.
RESPUESTA: Si, así es.
PREGUNTA: ¿De dónde sacó usted semejante cantidad de formol para sumergir el cuerpo sin vida de la víctima?.
RESPUESTA: Recorrí en coche toda Valencia comprándolo en todas las farmacias que venían en las páginas amarillas.

APENDICE A
A continuación se suministra una descripción del lugar de los hechos, tal y como fue encontrado por el Inspector Ramirez de la brigada 503 de investigación criminal, los peritos forenses y el Juez Ferrer.


CALLE CORRETGERIA, 23 PUERTA 22
VALENCIA A 4 DE ENERO DEL 2000
JUEZ ENCARGADO DEL CASO: MANUEL FERRER GARCIA

El piso propiedad del acusado se encuentra en la zona de la barriada del Carmen, se trata de un modesto inmueble de una habitación, una sala de estar, una cocina y un cuarto de bao.
El amueblamiento, pintura y accesorios del piso indican una situación económica modesta aunque desenvuelta. En la sala de estar se pueden observar tres sillones, una mesa, un armario ropero y un televisor. En una pared de la sala aparece, pintado probablemente por el propio acusado, el cuadro tríptico “El jardin de las delicias”. En la habitación vemos una cama, una mesa de estudio con una lámpara de tipo “Flexo” y, ante la mesa, una ventana con vistas al patio interior del edificio. En las paredes hay, colgadas, estanterías de madera. En las de la izquierda se ven libros y apuntes. En las de la derecha hay pilas de fotografías y recortes de periódico sobre sucesos trágicos, accidentes, crímenes, etc. También hay, en esta estantería, un bote dentro del cual flota, sumergido en un líquido parecido al formol, un feto humano y otros objetos como navajas, cuchillos y un palo ensangrentado.
Al entrar en el cuarto de bao encontramos, flotando en una bao encontramos, flotando en una baera llena de formol, cubierta por un plástico transparente, el cuerpo con la cabeza casi completamente seccionada de la víctima.
El cuerpo presentaba un excelente estado de conservación por lo que se podía observar como la cabeza solo estaba unida al resto del cuerpo por parte de la columna vertebral.

APENDICE B

DR. MIQUEL PUIG I BATALLER
PERITO PSIQUIATRICO DEL COLEGIO DE MEDICOS DE VALENCIA
Informe de las sesiones correspondientes al caso del “Coleccionista” realizadas entre las fechas del 10 al 17 de Enero de 1998.
El paciente muestra claros signos de inmadurez emocional, una carencia que, junto a las de tipo relacional social le impiden integrarse con normalidad en la sociedad.
El origen de las carencias cabe atribuirlo a una infancia superprotegida por una madre soltera que temía, exageradamente, el dao que su hijo podía recibir de la vida cuotidiana. Al morir esta, tres aos atras, de un ataque cardíaco, en circunstancias que hacen sospechar que hubo un abuso de estupefacientes, el paciente perdió a quien le guiaba en todos sus pasos.
La reacción del paciente ante la muerte de su madre fue la de encerrarse en si mismo, desarrollando una profunda timidez y una fascinación enfermiza por el sufrimiento ajeno, como único punto en común que podía encontrar entre su vida y la de los que le rodeaban.
Se puede decir que su obsesión por recoger los llamados “objetos sombrios” es una forma de identificarse con la sociedad o más bien con el sufrimiento que sufren los miembros, normalmente integrados, de ella y, al mismo tiempo, dada la repulsión que estos causan, de apartarse de ella.
El hecho de que objetos como navajas o cuchillos hubieran sido usados en alguna pelea o crimen, o de que los recortes de periódico relataran en sufrimento de otras personas le hacía sentir que no estaba solo en el mundo. El que ninguno de sus compaeros compartiera su afición e incluso les causara espanto, era la razón de que la mantuviera en secreto y, a su vez, se sintiera aún más alejado de ellos.
Cuando su único amigo, quien compartía, aunque solo superficialmente, su afición por lo oscuro de la existencia, mostró interés por su colección, creyó ver la posibilidad de abrirse un camino hacia la sociedad, hacia una vida normal en la que hubiera cabida para más gente, con quienes poder mostrarse tal como era, sin miedo al rechazo.
Indudablemente, la repulsión que su amigo mostró hacia él supuso un duro golpe que, aadido al miedo a ser apartado totalmente la vida normal, cuando sus compaeros y profesores se enteraran, fue la causa que le imulsó a acabar con la vida de su amigo y del ensaamiento con el que lo asesinó.
El haber asesinado a su mejor amigo fue algo casi tan horrible para él como la muerte de su propia madre, razón por la cual aquel cadaver se convirtió en el objeto que más sufrimiento reflejaba de toda la casa, entrando a formar parte de su colección como la mejor pieza de esta.

DIARIO DEL LEVANTE
TRANSCRIPCION DEL ARTICULO POBLICADO EL 16 – 1 – 2000
ENTREVISTA AL “COLECCIONISTA”
Por José Rodriguez Lapiedra

En los últimos meses hemos asistido a una de las búsquedas más intensas de un jóven desaparecido, de los últimos aos.
Cuando Miguel Angel Marquez se desvaneció de la faz de la tierra una tarde de septiembre, ni sus padres, ni sus amigos ni vecinos podían imaginarse la ingente búsqueda que iban a protagonizar los medios de comunicación y, mucho menos, el trágico desenlace que consternaría a todo un país, un país que había contenido el aliento durante cuatro meses para, finalmente, exhalar, no un suspiro de alivio sino un público grito de horror..
Desde que el secreto de sumario fue levantado, los datos que se han dado a conocer sobre el pasado y la atormentada personalidad de Evaristo Gonzalez Reverte “El coleccionista” han conducido a la opinión pública a un callejón sin salida en el cual el debate ya no es ¿cómo se debería castigar al asesino? sino si se le debe considerar como a tal o más bien como a víctima también.
Con el fin de arrojar un poco de luz a las tinieblas entre las cuales la opinión pública intenta, a tientas, descubrir la postura más correcta a tomar ante el caso, este periodista se dirigió al penal de Picassent donde se encuentra recluido el culpable / víctima, para entrevistarle cara a cara.
La luz entraba en la celda, donde se iba a desarrollar la entrevista, amortiguada por las rejas. Las sobmras romboidales se proyectaban desde el techo sobre la mesa a la que, sentado, esperaba sentado el casi - nio Evaristo. La combinación de luces y sombras y su expresión tranquila le conferían un extrao aspecto de pureza que no coincidían, en absoluto, con lo que cabía esperar de alguien con tan grave peso en la conciencia. Su sonrisa tímida al verme entrar y su aspecto angelical me inclinaron de inmediato a verlo, más como a una víctima que como a un asesino. El curso de la entrevista, sin embargo cambiaría mi opinión hacia el polo opuesto.
DIARIO: ¿Durante todo el tiempo que tuviste a Miguel Angel, el que hubo sido tu mejor amigo, sumergido en la baera ¿que pensabas sobre la creciente espectación que despertaba su ausencia?
EVARISTO: Tenía miedo de que me descubrieran, pasaba el tiempo, cada vez salía más gente por la tele diciendo que lo habían visto aquí o allí. La policía llegó a entrar en mi casa para hacerme preguntas y, por poco me desmayo, cuando uno de los agentes me preguntó si podía usar el cuarto de bao. No se de donde saqué fuerzas para decirle que estaba estropeado.
Cuando se fueron creí que no iba a volver a tener problemas y, así fue, durante tres meses y pico.
DIARIO: Pero ¿no te daba pena todo el dolor que sentía su familia y la gente que lo buscaba angustiada?
EVARISTO: Bueno, supongo que si aunque, francamente, a su familia nunca les gusté y la otra gente que no lo conicía hubieran buscado, con la misma desesperación, un hamster, si sus amos hubieran salido por la tele llorando.
DIARIO: Sin duda, lo que más ha consternado al público, aparte de la crueldad con la que mataste a Miguel, fue el hecho de que lo conservaras en formol como uno de tus “objetos sombrios”. Puedes explicarnos ¿por qué te ensaaste tanto con el y por qué lo aadiste a tu colección?
EVARISTO: Cuando me dijo lo horrible que pensaba que yo era me sentí como si me hubiera clavado un pual. Yo esperaba que el me comprendiera y no lo hizo, sentí mucha rabia mientras lo mataba y solo dejé de apretar la cuerda cuando me dolían tanto los dedos que parecía que se fueran a romper. Después cuando vi como lo había dejado, ¡Buff!, fue lo más alucinante que me había pasado en la vida.

A partir de este momento, la descripción de los sucesos que continuaron a la muerte de Miguel viene acompaada de gestos de visible excitación, como si Evaristo, no solo no se sintiera culpable sino orgulloso de su crimen.

EVARISTO: Cuando lo vi desangrándose en el suelo, con la cabeza casi cortada me sentí como ¡DIOS!, estaba viendo el objeto más horrible, el más real de los que tenía. Me dieron muchas ganas de salir, así como iba, lleno de sangre de pies a cabeza, al balcón a gritar. Estuve dándo saltos y corriendo por toda la casa durante media hora hasta que me quedé sin fuerzas. Luego decidí ducharme, cambiarme e ir a por el formol para llenar la baera y meterlo dentro.
DIARIO: ¿Hubo algún momento, durante los meses siguientes, el el que te arrepintieras de haberlo hecho?
EVARISTO: ¿BROMEAS?, Era LA HOSTIA, todo, las noticias, los programas, la gente llorando por la tele. No lo podía creer, finalemnte lo que yo había hecho era más caero que todas las noticias que tenía guardadas.

He de constatar que, a partir de este momento, me fué prácticamente imposible seguir con la entrevista. Aquel chiquillo de apariencia angelical se había transformado ante mis ojos en un demonio sanguinario, sin rastro parente de humanidad.
DIARIO: ¿Ni siquiera sientes pena por haber perdido al único amigo que tenías, el único que te apreciaba y veía en ti algo más que un raro chico solitario?
Evaristo baja los ojos, mira la mesa. Se mantiene en silencio por unos segundos. Entre los párpados inferoires y los ojos empiezan a formarse unas bolsas de agua. Contiene la respiración.
EVARISTO: No lo perdí al matarlo sino cuando descubrió como era yo realmente, ya no tengo amigos ni creo que los tenga nunca.

A partir de este momento Evaristo ya no puede seguir hablando, se cubre los ojos con las palmas de las manos y solloza. Ya no parece un demonio, ni un ángel sino un nio que ha perdido a su madre.
Cuando salgo de la celda estoy más confundido que al entrar, sigo sin poder verle como víctima ni como a asesino. Juzguen ustedes, lectores, porque este periodista no puede darles su propia opinión.


Cuentos, relatos, historias, narraciones, leyendas, experiencias
Envíenos su historia y en pocos días estará puesta en la red con el título, su nombre, su ciudad y su
e-mail. Nuestro compromiso es insertar un relato breve todos los días del año en esta pagina (siempre que podamos), y archivar de forma correcta los atrasados

Si desea que su publique su cuento: parapublicar@cuentosglobales.com
Para información, Federico Ortega: federico@andalucia.cc
                             
 Cuentos Globales primera etapa
 

Casas rurales
andaluzas