Un cuento para cada día Alhaurín de la Torre, 12 de enero de 2003
Señorita Maestra
Fernando Morales. fmorales@sinectis.com.ar. Buenos Aires. Argentina
Señorita Maestra: Se lo ha comido.
La mamá.
Señora: Quizás está ocurriendo que no nos entendemos a causa de tantas notas que
van y vienen. He hablado con Abril, y dice la niña que el abuelo Juancho está siempre
encerrado en su habitación, que de noche ruge varias veces antes de dormirse y que tiene
"forma de nube de tormenta con una boca". ¿Me quiere decir qué significa esto?
Si usted no tiene inconvenientes, pasaré por su casa mañana a las cinco. ¿Es posible?.
La maestra
Señorita Maestra: No va a ser necesario, mañana le mando a Ramón otra vez. En
cuanto a Abril, la he mandado a la cama sin postre por describir tan descomedidamente al
abuelo Juancho. El abuelo se ha reído mucho, pero yo soy la encargada de que la niña
respete a sus mayores y hay cosas que no puedo permitir. En realidad, el abuelo Juancho
tiene la forma de una bella y enorme masa de espuma que va creciendo, sólo que de color
negro. No irá usted a hacer caso de lo que dice una niña, ¿verdad?.
La mamá
Señora: Dejemos de lado lo confuso de todo este asunto. Hoy Ramón ha venido a la
escuela con un aspecto catastrófico. Parece un jarrón roto en mil pedazos y pegado
apresuradamente. Tiene el cuerpo recorrido por un mapa de trizaduras, y un aire lejano. No
es el niño inquieto y vivaz que conocí, se ha pasado la mañana sentado en su pupitre,
todos sus movimientos son de una lentitud exasperante y responde dócilmente a las
órdenes que le imparto. Algo le ha ocurrido al niño, y quiero saber qué es. Pero no me
responda: esta tarde pasaré por su casa sí o sí.
La maestra
Señor Maestro: Hoy la niña Abril no ha podido ir a la escuela porque el día de
ayer se portó mal, y el abuelo Juancho la ha castigado, pero no le voy a decir cómo,
porque usted va a querer venir a casa y parece ser que el abuelo a los maestros no los
vomita.
La mamá de Abril
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